martes, 7 de febrero de 2017

EL EUSKERA COMO FORMA DE VIDA



Antonio Moreno Ruiz
Historiador y escritor 



Siempre me ha caído bien Iñaki Perurena. Hace tiempo escribí algo sobre él, pues si bien matizaría alguna de las cosas que dice, me admira su defensa práctica de las tradiciones, desde el deporte rural al caserío, así como me parece entrañable el oír hablar castellano a alguien que se nota vascohablante sin remilgos ni artificios. Con todo, hay algo de Perurena y de otros que no concuerdo del todo, y es el tema del excesivo particularismo. Ojo, no digo que Perurena lo haga con malas intenciones. Pero todo sea por matizar. A saber:
-El castellano es el romance más vasco de la Península. Del vascuence heredamos las cinco vocales abiertas, la supresión de la "f" latina por la "h" (de "ferrum" a "hierro"), el sonido "rr", y eso por no hablar de palabras tales como "izquierda", "boina", "zamarra" (o "chamarra" o "chamarreta"), "chabola", "pizarra"... Muchas, además, en una conexión fonética, cuanto menos, parecidísima con el acervo lingüístico ibérico. El nombre ibérico de Granada era "Iliberri" y los romanos lo pronunciaron "Elvira". Muchos nombres iberos nos suenan a vascos.
Resumiendo burdamente: Que podemos decir que el castellano es el latín hablado por los vascos y no erramos el tiro.
-Si la tan dicha "conquista de Navarra" la hubiera ganado Francia, a día de hoy el vascuence habría desaparecido, como prácticamente ha desaparecido del territorio francés, como de hecho está desapareciendo por culpa del separatismo criminal, que desde la época de Sabino Arana está destrozando el idioma, y el "batua" no es sino el triste epílogo de cómo por una locura de odio politiquero se puede acabar con una tradición milenaria.
Ah, y si Castilla ganó aquella guerra, fue especialmente a los soldados guipuzcoanos, cosa que suele omitirse.
-Sí, tradición milenaria, pero ojo: Si bien es cierto que los vascones parten de la actual Navarra (y llegan hasta territorio aragonés), no es menos cierto que en el territorio navarro se cruzan con celtas e iberos, así como las Provincias Vascongadas eran mayormente célticas. Sí hubo mezcla con romanos y godos, por más que el separatismo lo quiera negar. Si bien es cierto que el vascuence es una lengua preindoeuropea, está llena de latinismos: "Pakea", de "pax", "rege", de "rex", "lege" de "lex"... Lo que quiero decir con esto es que lejos de ser un particularismo aislado, lo vasco, a nivel idiomático en particular y cultural en general, se extendió por buena parte de la Península; gracias a la lealtad de los vascos a los reyes de Castilla, y su lógico papel, por ende, en empresas como la Reconquista o la conquista y el poblamiento de América.
Cojan una guía de teléfonos de Jaén o de Lima y se sorprenderán de los apellidos...
-Hablando de estas cosas, el lauburu, otro símbolo de característica céltica, está tan extendido en Aragón como en Vascongadas, sólo que en Aragón es conocido como el "quatrefuellas"; y también hay en Jaén, como bien está estudiando y documentando el filósofo Manuel Fernández Espinosa. Otra vez el papel vascón en la repoblación y en la influencia cultural de norte a sur de España.
-Y sí, al fin y al cabo el idioma se hace una forma de vida. Decía Unamuno que la lengua es la sangre del espíritu. Y la lengua castellana o española (tal y como la denomina Covarrubias en el XVII), de norte a sur recoge múltiples influencias de otros romances, tales como el navarroaragonés, el asturleonés o el mozárabe, pero sin duda, su primigenia influencia determinante se debe a lo vascón.

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